Sobrecrecimiento bacteriano diagnostico

El recuento de bacterias en el intestino delgado aumenta distalmente

La SIBO (sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado) es una enfermedad recurrente y remitente que afecta a una de cada siete personas de la población general. La característica de la SIBO es que el intestino delgado se coloniza con bacterias. Éstas pueden causar una serie de síntomas, entre ellos:

Durante muchos años, los pacientes con síntomas de SIBO han sido diagnosticados erróneamente con el síndrome del intestino irritable. Esto se debe principalmente a la falta de consenso sobre los criterios de diagnóstico de la enfermedad. También se carece de datos sólidos sobre el tratamiento ideal para la SIBO.

El intestino delgado no suele tener ninguna colonización bacteriana. Sin embargo, en la SIBO, las bacterias que normalmente viven en el intestino grueso comienzan a crecer dentro del intestino delgado. Estas bacterias se alimentan de los azúcares de los alimentos que se ingieren, lo que provoca flatulencias y problemas de digestión o absorción de los alimentos.

Aunque no existe una prueba de referencia universalmente aceptada para detectar la SIBO, una de las pruebas de diagnóstico más utilizadas es la prueba de aliento con lactulosa. Antes de comenzar la prueba, los pacientes respiran en un globo para permitir la medición de referencia de la concentración de hidrógeno en una respiración normal. A continuación, el paciente consume una pequeña cantidad de lactulosa y se mide la cantidad de hidrógeno y metano en el aliento exhalado pidiéndole que respire en un globo cada 15 minutos, durante un máximo de 3 horas. La cantidad de gas y la forma en que cambia durante la prueba es un indicador del número de bacterias dentro del intestino. La producción normal de gas en el intestino delgado en los primeros 120 minutos de la prueba del aliento debe ser inferior a 20 ppm (partes por millón) de hidrógeno y menos de 12 ppm de metano.

Síntomas de sobrecrecimiento bacteriano

El diagnóstico del sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) suele basarse en pruebas de aliento (BT) no invasivas, a saber, la BT de lactulosa (LBT) y la BT de glucosa (GBT). Sin embargo, las opiniones divergentes y los problemas de estandarización de los parámetros siguen siendo aspectos controvertidos. Nuestro objetivo es realizar un meta-análisis para analizar el rendimiento diagnóstico de LBT/GBT para el diagnóstico de SIBO.

Se buscaron en las principales bases de datos bibliográficas artículos en los que el diagnóstico de SIBO se realizaba mediante LBT/GBT en comparación con el cultivo de aspirado yeyunal (estándar de oro de referencia). Se calculó la sensibilidad, la especificidad, los cocientes de probabilidad positivos y negativos y los cocientes de rareza diagnóstica agrupados. Se trazaron curvas de características operativas del receptor y se calcularon las áreas bajo la curva.

Se seleccionaron 14 estudios. La sensibilidad combinada de LBT y GBT fue del 42,0% y del 54,5%, respectivamente. La especificidad combinada de LBT y GBT fue del 70,6% y del 83,2%, respectivamente. Cuando se utilizó el punto de corte delta sobre la línea de base > 20 partes por millón (ppm) de H2, la sensibilidad y la especificidad de la GBT fueron del 47,3% y el 80,9%; cuando el punto de corte fue distinto e inferior a > 20 ppm, la sensibilidad y la especificidad fueron del 61,7% y el 86,0%. En los pacientes con antecedentes de cirugía abdominal, la sensibilidad y la especificidad combinadas de GBT dieron la impresión de tener un mejor rendimiento (81,7% y 78,8%) en comparación con los sujetos sin ninguna condición predisponente de SIBO (sensibilidad = 40,6% y especificidad = 84,0%).

Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado

DiagnósticoPara diagnosticar el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO), es posible que se realicen pruebas para comprobar si hay un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, una mala absorción de las grasas u otros problemas que puedan estar causando o contribuyendo a sus síntomas. Las pruebas más comunes son:

Además de estas pruebas, su médico puede recomendar un análisis de sangre para buscar una deficiencia de vitaminas o una evaluación de las heces para comprobar la mala absorción de las grasas. En algunos casos, el médico puede recomendar pruebas de imagen, como radiografías, tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) para buscar anomalías estructurales del intestino.

TratamientoSiempre que es posible, los médicos tratan la SIBO abordando el problema subyacente, por ejemplo, reparando quirúrgicamente un asa, una estenosis o una fístula postoperatoria. Pero un asa no siempre puede revertirse. En ese caso, el tratamiento se centra en corregir las deficiencias nutricionales y eliminar el sobrecrecimiento bacteriano.

Terapia con antibióticosPara la mayoría de las personas, la forma inicial de tratar el sobrecrecimiento bacteriano es con antibióticos. Los médicos pueden iniciar este tratamiento si los síntomas y el historial médico sugieren fuertemente que ésta es la causa, incluso cuando los resultados de las pruebas no son concluyentes o no se realizan pruebas. Se pueden realizar pruebas si el tratamiento con antibióticos no es eficaz.

Tratamiento del síndrome de sobrecrecimiento bacteriano

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Para realizar una prueba de alcoholemia, se bebe un líquido azucarado y se proporcionan muestras de aliento. La prueba busca hidrógeno o metano. Estos se producen cuando las bacterias interactúan con el azúcar. Siga cuidadosamente las instrucciones de preparación para que sus resultados sean precisos.

La aspiración yeyunal implica una endoscopia superior. Durante el procedimiento, el proveedor tomará una muestra de su intestino delgado que será analizada para detectar SIBO. Siga cuidadosamente las instrucciones de preparación. Esté atento a los efectos secundarios posteriores.

Tomar un curso corto del antibiótico Xifaxan puede ayudar a diagnosticar el SIBO. Si el medicamento funciona y los síntomas mejoran, esto sugiere que se trata de SIBO. Si no funciona, es posible que no tenga SIBO o que no haya tomado suficiente cantidad del medicamento. La falta de directrices hace que este enfoque sea problemático.