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Colestasis del embarazo

Los embarazos no son los momentos más fáciles para las mujeres. Si bien es un momento de alegre expectación, el camino hasta el parto para muchas mujeres embarazadas está plagado de varios factores de salud que requieren un examen y un tratamiento por parte de expertos, para garantizar que tanto la madre como el niño estén bien. Las enfermedades hepáticas en las mujeres embarazadas son bastante comunes; se dice que entre el 3% y el 10% de las mujeres sufren enfermedades hepáticas durante el embarazo.

Las mujeres embarazadas pueden tener enfermedades hepáticas preexistentes, como la cirrosis y la hipertensión portal, o pueden contraer una hepatitis aguda antes del embarazo. Las mujeres embarazadas pueden contraer enfermedades hepáticas propias del embarazo, como la colestasis intrahepática del embarazo (CI), el síndrome de hiperémesis gravídica (HELLP) y el hígado graso agudo del embarazo (HAG). Colestasis intrahepática del embarazo (IHCP / ICP)

Picor intenso en manos y pies, náuseas, pérdida de apetito, sensación de agotamiento extremo, color oscuro de la orina e incluso depresión son algunos de los síntomas comunes y no tan comunes de la PCI. La PCI o cualquier otra enfermedad hepática en mujeres embarazadas puede afectar al bebé en el útero y el aumento de los niveles de bilis puede causar estrés al feto. A veces, los trastornos hepáticos, dependiendo de la gravedad, pueden provocar un parto prematuro o un nacimiento de un bebé muerto.

Comentarios

Antecedentes: Las enzimas hepáticas pueden estar implicadas en la homeostasis de la glucosa; las enzimas hepáticas cambian progresivamente durante el embarazo, pero faltan datos longitudinales durante el embarazo en relación con la resistencia a la insulina y el riesgo de diabetes gestacional (DMG). Hemos investigado las asociaciones longitudinales de la γ-glutamil transferasa (GGT) y la alanina aminotransferasa (ALT) con la secreción de insulina y los marcadores de resistencia desde el principio hasta la mitad del embarazo y el posterior riesgo de DMG.

Métodos: Dentro de la cohorte prospectiva Pregnancy Environment and Lifestyle Study, se determinaron 117 casos de DMG y se emparejaron con 232 controles sin DMG en un estudio anidado de casos y controles. Se tomaron muestras de sangre en ayunas en dos visitas clínicas (CV1, semanas gestacionales 10-13; CV2, semanas gestacionales 16-19). Se utilizó un modelo lineal mixto y una regresión logística condicional, ajustando los principales factores de riesgo de DMG.

Resultados: En el análisis de medidas repetidas, después de ajustar por factores de confusión, incluyendo el índice de masa corporal y la relación cintura-cadera, la GGT por incremento de la desviación estándar se asoció con la elevación de la glucosa en ayunas y el HOMA-IR (% de cambio = 1,51%, IC 95% 0,56-2,46% y 7,43%, IC 95% 1,76-13,11%, respectivamente) y la disminución de la adiponectina (% de cambio = -2,86%, IC 95%-5,53 a -0,20%) de la CV1 a la CV2. En el CV1 y el CV2, los niveles de GGT comparando el cuartil más alto frente al más bajo se asociaron con un riesgo 3,01 veces mayor (IC 95%: 1,32-6,85) y 3,51 veces mayor (IC 95%: 1,37-8,97) de DMG, respectivamente. Los niveles de GGT progresivamente elevados (<medios en el CV1, ≥medios en el CV2) y establemente elevados (≥medios tanto en el CV1 como en el CV2) se asociaron con un riesgo 3,89 y 2,39 veces mayor de DMG, en comparación con los niveles establemente bajos (<medios tanto en el CV1 como en el CV2), respectivamente (ambos P < 0,05). Se observaron tendencias similares pero no significativas para la ALT.

Hígado graso agudo del embarazo

Información del autorAutores y AfiliacionesAutoresContribucionesNAH fue la consultora de la paciente y la principal redactora del manuscrito. OAK contribuyó a la búsqueda de literatura y a la redacción del manuscrito. AAH recogió las notas clínicas de la paciente. Todos los autores leyeron y aprobaron el manuscrito final.Autor correspondienteCorrespondencia a

Se obtuvo el consentimiento informado por escrito de la paciente para la publicación de este informe de caso y de las imágenes que lo acompañan. Una copia del consentimiento escrito está disponible para ser revisada por el Editor en Jefe de esta revista.

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Complicaciones de la preeclampsia

A pesar de los cambios fisiológicos, la mayoría de las pruebas hepáticas permanecen dentro de los límites normales durante el curso del embarazo (Tabla 1). En general, se espera que los niveles de ALP materna aumenten como consecuencia del exceso de secreción de ALP por parte de la placenta, así como del desarrollo de los huesos del feto. Del mismo modo, los niveles de alfa fetoproteína (AFP) también aumentarán como resultado de la producción adicional del hígado fetal (9).

Si bien hay cambios de laboratorio esperados en las mujeres embarazadas, algunas también pueden presentar cambios imprevistos en los CL, que pueden indicar un proceso de enfermedad que implique al hígado (Tabla 2). Los CL anormales ocurren en una tasa de 3-5% en mujeres embarazadas (12). La detección de niveles anormales de AST, ALT, GGT y/o bilirrubina requiere una evaluación adicional.

Las enfermedades hepáticas en el embarazo pueden dividirse en tres categorías principales: (I) enfermedades hepáticas causadas por los cambios fisiológicos del embarazo, (II) enfermedades hepáticas que se han desarrollado casualmente durante el curso del embarazo y (III) enfermedades hepáticas crónicas o preexistentes antes del embarazo (Tabla 3, Figura 1).